La reforma de la administración pública andaluza: ¿es el PSOE seguidor de las políticas neoliberales?
Aunque resulta evidente que las distintas formas de analizar las causas de la crisis son tan dispares como interpretar el relieve con planos a escalas muy distintas, es probable que la mayoría podamos caer en la simplicidad y, más aún, que los grandes entendidos estén escudriñando con lupa para analizar los “pelos de la crisis” sin llegar a las mismas entrañas del animal.
Lo cierto es que la actual crisis financiera es hija de una “crisis más genérica”, pero a muchos economistas les gusta hacer de profetas del pasado analizando las evidencias ya producidas dentro de un contexto social e histórico aséptico. Es como aquello de experimentar en el laboratorio bajo condiciones que no se dan en la cambiante e impredecible realidad pues son sólo eso, condiciones de laboratorio.
Pido excusas si no me expreso con claridad; pero, admitiendo que soy un perfecto ignorante en la materia económica, no puedo sin embargo reprimirme y expresar mi escepticismo e insatisfacción ante las explicaciones de algunos doctos en economía.
Démosle pues al asunto suficiente perspectiva y alejémonos de la estrechez de miras de la economía financiera y, sobre todo, miremos la realidad tal como se presenta, sin entrar en modelos y teoremas. Supongamos que solo analizamos lo que hemos vivido nosotros y los que conocemos (padres y abuelos) Resulta que los cambios económicos que ha sufrido el mundo en los últimos 50 años son más profundas que cualquier periodo anterior. Podremos buscar periodos más dilatados de tiempo hacía el pasado y los cambios económicos serán menores cuanto más nos alejemos del presente. En esta historia reciente podemos ver como pasamos, más tarde que otros países, de una economía basada casi exclusivamente en el sector primario a un auge del sector secundario (industria, construcción, etc.) para alcanzar el llamado desarrollo con un gran sector de servicios. Todos estos cambios lo han vivido las personas mayores, a veces en un lapso de tiempo realmente corto. Son cambios muy visibles, pero el mundo ha seguido cambiando y aun lo hace a un ritmo cada vez más acelerado. ¿Qué ha pasado en las últimas décadas?
Dentro de la enorme complejidad de los cambios ocurridos llama la atención el cambio del modelo productivo hacía una total globalización, y la extensión del sector financiero en los países desarrollados a todos los ámbitos económicos. Esto último ha motivo el incremento de los costos que no se corresponde con un auténtico valor añadido. Antiguamente producir un tomate costaba principalmente “trabajo”, ahora al coste global se le añaden enormes inputs ( productos fitosanitarios o materiales para el cultivo bajo plástico, riego, etc), subvenciones, obras hidráulicas, caminos, centros de de envasado y comercialización, etc. Todo ello crea detrás un enorme flujo de dinero. En mayor medida ocurre con otros productos y servicios. Finalmente el tomate a disposición nuestra en una gran superficie, se compró a un precio muy superior al de producción en las condiciones “tradicionales”, pero tuvo aún un incremento mucho mayor de su valor para el consumidor que en décadas pasadas.
Igual que ocurre con el precio del suelo para vivienda (vendido y recalificado), vemos como hay un negocio en alza, de gente que se lucra a base de conseguir elevar los precios que pagamos todos. El problema no es meramente de que exista la especulación, sino que se convierta en el motor financiero del sistema el vivir a costa de llevarse un porcentaje o una comisión sin ofrecer nada a cambio a la sociedad.
Pero el ejemplo más claro del cambio de modelo es la subcontratación. Una administración pretende realizar determinada obra pública, en el pasado, tras valorar las ofertas los técnicos de la administración la empresa adjudicataria realizaría la obra. Ahora aparecen nuevos actores, una empresa pública que se encarga de la adjudicación y que probablemente trabaje a su vez con una consultora, y varias subcontratas que realizan al final el trabajo.
El precio por el que se licita la obra está ajustado, aunque no tanto para que la obra pueda se un fiasco (se evitan las bajas temerarias o la falta de solvencia técnica y económica de la empresa). Sin embargo, de hecho, la obra se realiza por un precio menor y por empresas y trabajadores de menor garantías. Conclusión, la adjudicataria hace negocio haciendo de intermediaria y de igual forma la empresa pública hace negocio haciendo de intermediaria entre la contrata y la administración. Si esto funciona, significa necesariamente que la “inversión pública” se ha inflado para que puedan repartirse algo de ganancia la empresa adjudicataria, a pesar de no hacer el trabajo y la empresa pública y sus contratadas.
A todos los niveles lo que vemos es un distanciamiento entre el productor del bien y el usuario final. El entramado se va engordando cada vez más y el precio final va en aumento.
Por tanto aumenta un sector que no proporciona valor útil al consumidor y que dispara el gasto público. Aunque también se puede ver de manera inversa, como el pastel público antes de llegar a los estómagos del ciudadano va menguando una y otra vez. Todo esto sólo beneficia al poder económico, financiero y político, en suma: “El Poder”. Que mueve y coloca como peones de una gran partida de ajedrez tanto a trabajadores como a cargos públicos para mantener este sistema, por la vía del clientelismo.
Para el catedrático de Políticas Públicas Vicenç Navarro la causa inicial que desembocó en la crisis financiera fue la ruptura del El Pacto Social Capital-Trabajo que había existido después de la II Guerra Mundial, debido al poder del mundo empresarial de las grandes compañías que en EEUU se conoce como la Corporate Class (la clase empresarial de las grandes compañías). Gracias al Pacto Social los salarios estaban ligados a la productividad, pero el cambio de modelo dio origen a unas políticas fiscales y económicas que claramente beneficiaron a las rentas de capital y a las rentas superiores.
Una consecuencia directa de esto fue el enorme crecimiento del sector financiero bancario por el endeudamiento de la población y la gran extensión del sector financiero en la economía.
Además, de esta referencia académica he encontrado otra teórica que puede muy bien servir de base para explicar algunos de los fenómenos comentados. Se trata de una teoría desarrollada a mediados de la década de lo setenta conocida como la “Teoría de la Agencia”. Se define como un método de desarrollo empresarial mediante un sistema de subcontratación de diversas tareas de nuestra empresa para conseguir una correcta adecuación de dicho trabajo. Este acuerdo, a pesar de ser aceptado por una segunda empresa, tendrá la validez legal y real como si lo hubiéramos hecho nosotros en primera persona. Dicho de otro modo, la teoría de la agencia analiza la forma de los contratos formales e informales mediante los que una o más personas denominadas como "el principal" encargan a otra persona denominada "el agente", la defensa de sus intereses delegando en ella cierto poder de decisión.
Realmente, ¿no parece este modelo neoliberal el que está aplicándose en la administración andaluza?
Como verán, toda esta disertación no ha tenido otro fin que mostrarles como al final, la solución a la crisis promulgada por el gobierno andaluz que afecta al sector público es la aplicación de la misma medicina neoliberal que nos ha llevado a la crisis.
La consecuencia es que se copia el modelo de mercado para aplicarlo en la administración, esto es, sustitución paulatina de la administración por una administración paralela de corte empresarial formada por agencias, que favorecerá aún más el clientelismo y el derroche del gasto. Aunque esto no será lo peor.
Pido a los lectores que entren en la siguiente página y lean el interesante artículo titulado “El problema del riesgo moral y la teoría de la agencia”
http://www.eumed.net/cursecon/1/instagencia.htm
En él se analiza que este sistema “implica siempre la existencia del problema del riesgo moral: la posibilidad de que el agente (gestor político, gestor empresarial) busque objetivos personales en detrimento de los intereses del principal (el ciudadano o el accionista). “
Como vemos este autor ya contempla el caso público y no meramente el empresarial privado. Otro comentario suyo es el siguiente:
“Los administradores de una empresa o de un organismo del estado pueden utilizar su capacidad de decisión para obtener maliciosamente beneficios personales a expensas del ciudadano o del accionista. Esos beneficios pueden tomar la forma de gratificaciones extras, oficinas grandes y lujosas, uso privado de vehículos; pueden promover subordinados por razones de simpatía o parentesco; pueden tomar decisiones demasiado arriesgadas o que sean beneficiosas para la empresa o el organismo a corto plazo pero perjudiciales en el largo plazo; pueden además tomar decisiones que aumenten su poder personal y permitan esquivar el control de los propietarios y los ciudadanos. “
A veces parece que el destino de un pueblo sea inevitable, de tanto creer que no podemos escapar a tener un país de ineptos copiamos las mismas agencias que movían el mundo de Mortadelo y Filemón. Recomiendo la lectura de las obras del ínclito Ibáñez y especialmente Corrupción a mogollón, en 1994, y Mortadelo y Filemón - El Señor de los Ladrillos, en 2005. Al menos que no nos falte el humor.
Gracias por tu comentario. Hay que denunciar todo esto. Gracias por tu aportación. Seguiremos denunciando todo esto.
ResponderEliminarSaludos