
Miércoles, 16 de febrero de 2011. Día de la infamia.
“En el día de hoy, cautiva y desarmada la función pública, ha alcanzado la tropa psocialista sus últimos objetivos políticos: La politización total de la administración pública.”
Este podía ser el parte en el modo habitual del PSOE y UGT frentista y guerracivilista usado por la casta del que ha devuelto a Andalucía al oscuro pasado rancio y tópico de los señoriítos en su cortijo. Solo que los señoriítos ahora dicen ser de izquierdas.
No es de extrañar que usen continuamente la patente de corso de la Guerra Civil, su aberración es muy grande; pero ninguna aberración puede superar a una Guerra Civil. Lanzar a diestro ( y sobre todo a siniestro) gratuitamente el insulto de tardofranquista y fascistas sobre los funcionarios es más que un abuso del lenguaje, es una manifestación de quien se cree con el derecho de pernada del solar andaluz, de poseer a su antojo y para provecho de los suyos el cortijo.
El ejercito sublevado contra el orden constitucional tiene el poder, según creen todo el poder.
A partir de ahora, los empleados públicos que sigan luchando quizá se sientan desamparados, como los maquis aislados en los lugares más perdidos. Pero la resistencia continúa.
Lamentablemente no hay nada más, un grupo de defensores de la legalidad en sus trincheras. El pueblo sestea mientras se consuma a diario la apropiación de lo público.
Ya es un milagro ver la manifestación de miles de empleados públicos indignados gritando. Mientras, los medios afines al régimen intenta mantener al pueblo andaluz en el engaño rutinario, lanzando cortinas de humo.
La ocupación de la función pública ha sido un proceso largo. Ahora hay lloros, de funcionarios, laborales, de sindicatos de clase y de sindicatos gremiales, de todos los que conformamos la administración general de la Junta . No fuimos capaces de defender la administración, o mejor ¿es que alguien hizo algo en todo este tiempo para impedirlo?
El partido tenía el poder político pero nosotros el deber de defender la legalidad. Y no se hizo. Se dejaron comprar con puestos por artículo 30, de libre designación, y los sindicatos colaboraban en la desarticulación de la función pública buscando el interés propio. Todo el mundo callaba, otorgaba y miraba para otro lado. Nos merecemos esto.
Ahora siento vergüenza ajena al ver el papel de dos sindicatos. Bien les valdría en este momento bajar la cabeza, al menos, y callar. Pues han sido coparticipes de la degradación de la administración y ahora dos de ellos con máximo descaro se apuntan a ser los puntilleros de la administración andaluza atacando a sus únicos defensores.
A la administración andaluza le ha ido creciendo una excrescencia marcada por las siglas UGT. Son entes, fundaciones y empresas en las que nada ha ocurrido, ocurre o ocurrirá sin la participación de este sindicato; una asunción de poder que ha transformado al sindicalismo de clase para beneficiarse, de una forma particularmente perversa, de las arcas públicas.
Ahora, ante el escándalo de los ERE’s se pondrán de perfil como los egipcios. No se puede esconder la basura mucho tiempo sin que huela y la podredumbre salga por los rincones. Qué se puede esperar del sindicato de la estafa de la PSV, del poder sindical omnipresente del sector público. Los sindicalistas de UGT son los manijeros del cortijo, nadie mejor que ellos para saber que se cuece en el escándalo de las prejubilaciones. Están metidos hasta las cejas en todo la estrategia de usurpación de la administración. UGT no es un sindicato de clase, sino de casta, de la casta que maneja el cotarro en Andalucía.
Tras décadas progresando, Andalucía retrocede a su pasado, con el paro a los niveles de un país subdesarrollado, y la masa social acallada por regalías, ayudas y subvenciones. El chocolate del loro repartido entre la mansedumbre mientras los de carné se lo llevan gordo y calentito.
Y desde fuera nos volverán a mirar con desdén, por la baja productividad y por cargos que dicen sin pudor que “el paro beneficia a Andalucía” por eso de recibir subvenciones.
Esta es la perversión más inmoral de todas. En Andalucía muchos se enriquecen con el paro, con los millones de subvenciones para cursos, con los despidos de trabajadores con la regulación de empleo, y detrás de todo aparece un sindicato sobresubvencionado, un predador de lo público que se pone la piel de cordero para seguir timando a los andaluces.
Felicidades PSOE y UGT, lo habéis conseguido.
A partir de ahora no sólo se desviaran los fondos públicos a la Agencia IDEA, con lo que se encubren prácticas fraudulentas como las prejubilaciones; sino que todo el grueso del presupuesto irá a las Agencias. La codicia no tiene limites, la desvergüenza tampoco.
La lucha no debe terminar, pero el pueblo debe hablar.
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