martes, 22 de junio de 2010

EL PUENTE DEL CARAJO DEL J. S. ELCANO

Una de las grandes obras que quedan en la ciudad de Sevilla construidas para la conmemoración del Quinto Centenario es un enorme puente de más de dos kilómetros de largo y una altura de 45 metros sobre el río.

Este puente es un ejemplo de lo desastroso que puede ser que nuestros políticos tomen decisiones políticas en contra de las técnicas. (Bueno, esto me recuerda como recientemente un presidente europeo obligó a aterrizar un avión con todo su “séquito” en contra de la opinión del piloto y la torre de control, ocasionando su prepotencia la muerte propia y la del resto).

El puente se encuentra en la SE-30, carretera de circunvalación de Sevilla, por él pasa todo el tráfico pesado que desde Huelva se dirige al resto de Andalucía y viceversa. Las condiciones para el tráfico diario de esta vía son desastrosas, dado que actúa como arteria urbana limitada su velocidad a 80 km/hora, con incorporaciones y salidas a izquierda y derecha; dado que las autovías que llegan a Sevilla de Córdoba, Granada, Cádiz, Badajoz y Huelva no tienen continuidad en la capital de Andalucía, algo difícil de entender.
Si esta falta de una verdadera circunvalación por autovía, genera a diario un tráfico muy complicado, la situación se ve muy agravada en las inmediaciones del llaneado “paquito” o puente del V Centenerario. Dado que es “cuello de botella perfecto” para el tráfico sevillano.

A mi se me ocurre pensar que es una atentado a la inteligencia, o al menos al sentido común. Porqué tampoco creo que se tenga que ser un gran conocedor de hidrodinámica para darse cuenta qué es lo que pasa con un flujo cuando se le estrecha la sección de paso y a la vez se le reduce la velocidad.

El puente conecta una carretera con 3 carriles en cada sentido, pero fue diseñado para 2 carriles. La necesidad ha hecho que se le abriera un tercer carril reversible y se eliminaran los arcenes, reduciendo al mínimo el ancho de los carriles. Con ello se ha reducido también la seguridad. Recuerdo que mi profesor de autoescuela hace unos 25 años me dijo que en Francia habían prohibido estos carriles, llamados “carriles de la muerte”, por su siniestralidad (choques frontales) y que en España no los había, ni los habría en el futuro. Pues, se equivocó.

El resultado es que con un tráfico moderado se colapsa la circulación cerca del puente en el que la velocidad está limitada a 60 km/h, incluso con escaso tráfico, por razones obvias, el carril de la derecha es mucho más lento dada la elevada pendiente. Aparte, los conductores pasan miedo al tener que circular entre vehículos pesados (incluyendo todas las mercancías peligrosas del Polo Químico de Huelva) por carriles tan estrechos como una plaza de parking.

Pero ¿Por qué no se realizó una obra mejor?

En primer lugar se pensó en realizar un túnel. La decisión política fue la del puente, a pesar de que el coste hubiera sido similar, dado que la imagen del puente “vendía más”.

En realidad, hubiera costado mucho más el puente si se hubiera realizado bien, con sus tres carriles y arcenes. Pero la problemática fundamental es su altura. Se le dio esa altura para que pasara por debajo el “carajo” del Juan Sebastián Elcano (utilizo el término como se denomina al palo mayor en el argot marinero). Buque que únicamente visitó Sevilla una vez, durante la Exposición Universal de 1992.

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