Con el cambio de modelo de estado que traerá la Constitución Española aparecerán nuevas administraciones y cambios importantes dentro de ellas. Como se ha puesto de manifiesto con ocasión de la crisis actual, una de las consecuencias es el fuerte incremento de la maquinaria administrativa y un enorme gasto acelerado por las ayudas y subvenciones europeas.
En relación con esto último aparece un fenómeno imposible en la época franquista, la adaptación de esta maquinaria para aumentar no la eficacia de los recursos propios sino los ajenos, esos que llegan con fondos europeos. En la búsqueda de esta “eficacia” se crean medios propios más adaptados para hacer circular el dinero: las empresas públicas.
Ahora ¿en que se diferencian estas empresas públicas de las franquistas?
El periodo franquista, cerrado en la autarquía económica, bajo el control de un poder único trajo consigo una importante intervención del gobierno en la economía a través de la creación de numerosas empresas públicas. De esta manera el poder del gobierno de Franco se aseguraba además del control de la Administración (obviamente, era una dictadura) parte del control de la economía. En la década de los 80 y especialmente desde la entrada de nuestro país en la CEE se plantea tanto por la derecha como por la izquierda la necesidad de privatizar estas empresas para soltar lastre y dejar en el mercado lo que pertenece al mercado. Podríamos decir que en el caso andaluz, asentado el poder en un único partido desde entonces, aparece una voluntad del PSOE en tomar el control de la administración. Resulta pues paradójico viniendo de un partido democrático el dar esta marcha atrás. Para ello se crean numerosas empresas públicas, en un principio de corte parecido a las franquistas, meramente empresariales, pero ahora el señor Griñán da un radical vuelta de tuerca y al parecerle poca cosa ésta, decide como si pretendiera emular al gobierno del Generalísimo o mejor como si se tratara de una economía planificada hacerlas administración transformándolas en agencias públicas.
Realmente es innovador este señor Griñan, su idea de la política se parece bastante a la del Gobierno Chino. No es de extrañar, es el país de moda. Chávez dijo que seriamos la California de Europa, Griñan debería decir que seremos la Shandong o la Fujian de Europa.
En todo esto hay dos consecuencias, una económica:
Desde la creación de la Unión Europea la economía viene marcada por el liberalismo, esto ha traído consigo una potenciación de la privatización y también una exigencia de recorte de los gastos públicos. En el caso andaluz se ha encontrado la perversa fórmula para aumentar exageradamente el gasto público sin que Europa nos pusiera una falta, convirtiendo ese gasto en inversión pública a través de la creación de las empresas públicas. En la práctica se consigue mayor control del gobierno (menos del Parlamento) y mucha menos transparencia que con la administración.
Otra política:
Todos los cargos y el personal técnico es contratado a dedo. En la práctica es un control del partido, dado que los gobiernos cambian, pero no el partido que gobierna. Además de enchufar a los suyos, estas poderosas empresas extienden sus tentáculos a todo el espectro económico, creándose así un círculo muy vicioso, en el que el partido llega a todos los aspectos de la vida económica a través de las empresas públicas.
Ya, deben pensar que sólo les queda aniquilar el poquito poder decisorio que le quedan a esos funcionarios de carrera que no han sido enchufados y que según parece molestan porque ponen impedimentos legales para que puedan manejar con total soltura el dinero del contribuyente. Y esto que ya era difícil encontrar funcionarios realmente dispuestos a evitar este manejo de lo público deshonesto y que puede llevar fácilmente a la corrupción, pues las armas legales son poderosas para comprar a los funcionarios con puesto de libre designación (a dedo) con mejores sueldos y la palmadita en la espalda como premios, lo contrario es correr el riesgo de sufrir el acoso moral o mobbing.
Según el artículo 103 de la Constitución, la Administración Pública de España sirve con objetividad a los intereses generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación, con sometimiento pleno a la ley y al Derecho.
¿Se parece realmente a estos preceptos el modelo de la administración andaluza?
Obviamente este no es el modelo. Incluso el modelo preconstitucional separaba la administración pública de las empresas públicas. El modelo Griñan las junta y pretende que se confundan. En un primer paso se crean numerosas empresas públicas, con lo cual está haciendo una política económica intervencionista; en un segundo paso las empresas totalmente controladas por el PSOE, toman el poder en la administración dejando de lado los principios de independencia de los funcionarios de carrera.
No es eficaz: Frecuentemente estos paticortos políticos confunden cantidad con calidad, y quieren vendernos las inversiones al peso. El sistema generado tiene tantas pérdidas como la administración de una república bananera de tercera, ya que se duplica o triplica, según los casos, el gasto público convertido eso sí en “brillante inversión”.
No es eficaz, porque esta mal dotado de medios y no se forma a sus técnicos, con la aquiescencia de los sindicatos mayoritarios que manejan millones de euros en formación cutre y a veces incluso ridícula, como cursos de cocina para funcionarios.
No es eficaz porque la provisión de puestos en la Relación de Puestos de Trabajo se realiza a través de artículos 30 ad-hoc para colocar al que les interesa o en los concursos porque se valora la antigüedad y los cursos chorras de los sindicatos únicamente. La valía técnica no se tiene en cuenta. Cuanto menos preparado, aburrido y desfasado este un funcionario mejor.
Se ha perdido la jerarquía: La administración se ha Deconstruido como una tortilla de patatas en manos de Ferra Adria. Una administración superpuesta de personal no funcionario de empresas públicas toma las decisiones por encima del organigrama de la administración.
Los puestos técnicos funcionarios con capacidad de decisión no son cubiertos por meritos en concurso, sino puestos a dedo.
El modelo es centralista, dado que pasa de tener capacidad de decisión autónoma de la provincia en ciertos temas a que sean controlados por la empresa pública que se rige por una única cúpula desde Sevilla con conexión directa a los barones del partido.
Hay una clara concentración de poder, de unos que ni siquiera han sido votados por el pueblo.
No puede existir verdadera coordinación sino imposición al crearse esta trama poderosa que se superpone a la verdadera administración.
No hay comentarios:
Publicar un comentario