Ud. afirma que, en cada agresión a la naturaleza, la democracia se debilita, se arrodilla…
La mejor manera de medir el funcionamiento de una democracia es mirar como distribuye los bienes de la tierra, los bienes comunes, que pertenecen a todo el mundo: el aire, el agua, la vida salvaje, los ríos, los árboles, los terrenos públicos, los recursos compartidos por la sociedad; si permite que estos bienes sean capturados por unas pocas corporaciones o entidades poderosas y favorecidas, o si en cambio los mantiene en manos de la gente. El primer acto de una tiranía son los esfuerzos de las entidades poderosas que actúan desde dentro del sistema o las grandes corporaciones para privatizar los recursos y propiedades públicos, … para robar la tierra de todos y así enriquecerse, para permitir que unos pocos se hagan ricos a costa de empobrecer a los demás y para corromper la democracia al mismo tiempo. Siempre que veas la usurpación, la posesión a gran escala del medio ambiente, verás también la subversión de la democracia. Verás la destrucción del proceso público, en el que la gente pierde su voz, verás cómo se distribuyen las propiedades públicas, verás cómo desaparece la transparencia en el gobierno, verás cómo son capturadas las agencias que supuestamente deben protegernos de la contaminación y verás la corrupción de los oficiales públicos. En otras palabras, la subversión de la democracia, siempre va acompañada de una apropiación a gran escala del medio ambiente. El cien por cien de las veces.
(Extraido de la entrevista de Eva Terol a Robert F. Kennedy Jr.,
de la revista Integral.)
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