jueves, 2 de septiembre de 2010

EL DESLINDE DE COSTAS EN DOÑANA

¿Por qué a la Junta no le gusta el deslinde del DPMT de Doñana?

El deslinde de Costas cuenta con el aval de un experto, el catedrático de la UGR, Miguel A. Losada, y en todo caso quizá sea el deslinde más aséptico políticamente que pueda darse (para disgusto de algunos) pues se basa en criterios meramente científicos. Es así como lo contempla la Ley de Costas, no obstante el Dominio Público Marítimo es un bien demanial natural, esto es, queda definido por sus características geológicas.

El Gobierno andaluz considera excesivo el deslinde realizado por el Ministerio de Medio Ambiente, lo cual es opinable. Ahora bien, más que una cuestión de criterio piensa recurrirlo. ¿Cual es la razón de que considere tan importante impedir ese deslinde?

Veamos, desde el punto de vista de la protección del Parque Nacional no puede negarse que es una buena noticia el que se blinde esa franja costera contra todo tipo de actuaciones urbanísticas. Luego, parece que el gobierno del señor Griñán quiere evitar esta protección, lo cual sería extremadamente extravagante, si no fuera porque ya nos hemos acostumbrado a ver como frecuentemente los gobernantes actúan con cinismo defendiendo unos intereses que ellos consideran prioritarios y que sin embargo chocan con el interés público más general. No debe de olvidarse que Doñana es patrimonio de todos… literalmente es Patrimonio de la Humanidad.

Griñán ha tratado de desacreditar el deslinde dando a entender que de aplicarse los mismos criterios en toda la costa sería desastroso. ¿Acaso no es un desastre el que acontece en nuestras costas? Desde el Hotel Algarrobito, construido con el beneplacito de la Junta a miles y miles de construcciones ilegales en cada una de nuestras provincias desde Huelva a Almería. ¿No es más objetivo seguir el criterio científico y no estar como siempre a las “interpretaciones políticas”? Animo a que los que lean estas líneas comprueben los deslindes e interpreten el motivo de que la línea que ha de seguir la costa, haga un quiebro aquí y otro allí.
Por su parte, el líder de la oposición, el señor Arenas, no ve en todo esto más que "complicidad y docilidad".

Ciertamente, es bueno para la salud de una democracia que caigan las caretas y se nos vea a todos el plumero.

La Junta ahora no podrá conceder ciertas licencias o permisos, como la del transito por las dunas de autobuses como pretendía el alcalde de Almonte, que a la larga crearía una carretera y luego quien sabe. El Sr. Alcalde encuentra lógica en la realización de la línea de autobuses, pues acabaría con el transito de otros vehículos. No sería la primera vez, es una estrategia que se repite una y otra vez, la de utilizar el hecho consumado para crear cargas sobre el dominio público y finalmente acabar con el.

Acabo con una reflexión. Si el gobierno mantiene que existe el cambio clímático que llevará a la subida del mar, entonces ¿No sería coherente que se planteara corregir los deslindes de costas con esas previsiones?
Pues, resulta que en la mayor parte de las ocasiones, especialmente en los entornos urbanos, se deslinde justamente hasta la ribera del mar, ni un metros más al interior.
Si el mar subiera tan sólo 10 cm apenas afectaría a estas dunas de Doñana; pero, ¿imagínense ciertas urbanizaciones construidas en terrenos muy bajos junto al mar?

¿Quiénes serían los damnificados de haber hecho un deslinde sin previsión?

Planificando de esta manera parece que defendamos a esos pocos y conocidos que construyen y venden viviendas junto al mar, pero no a los futuros propietarios que podemos ser todos. No parece muy saludable que se entiendan también los que hacen negocios en el sector público con los políticos que tienen cargos públicos. Quizá resulte que la gran empresa de este país es el “negocio público”.

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